Un sueño compartido en el garaje de Kalifa

Cada día, cuando abro la puerta de nuestro garaje aquí en California, tengo la certeza de que estamos viviendo algo especial. Recibir a viajeros de todo el mundo —personas que cruzan océanos, estados e incluso continentes en busca de libertad sobre dos ruedas— es un verdadero privilegio para mí. No importa de dónde vengan: brasileños, argentinos, europeos, estadounidenses… todos llegan aquí con la misma ilusión y esa sensación de mariposas en el estómago que solo un gran viaje puede evocar. Es un honor recibir a estas personas en nuestra casa, intercambiar ideas, contar y escuchar historias de viajes, compartir experiencias, dar consejos y, por supuesto, disfrutar de una barbacoa al final del día. La energía que circula aquí es indescriptible: está hecha de valentía, sueños, superación y mucha hermandad. Y al final de cada visita, tenemos nuestro ritual favorito: pegar la pegatina en la nevera de la pareja Kalifa. Cada pegatina representa una historia, un viaje, una conexión. Es como si cada viajero nos dejara un trocito de sí mismo, y también se llevara un trocito de Kalifa. Más que una empresa, Kalifa es esto: un punto de encuentro, un hogar temporal, una familia para quienes creen que el camino es la mejor manera de vivir intensamente. Si estás planeando tu viaje, debes saber que aquí siempre hay una puerta abierta, una cama preparada, una motocicleta esperándote y un refrigerador con espacio reservado para tu historia.

Leandro Kalifa

5/8/20241 min leer